Top

A3Lab

¿Cómo elegir los azulejos sin equivocarnos? ¿Grandes o pequeños? ¿Lisos o con dibujo? Te contamos cuáles son las claves esenciales para dar en la diana.

Basa tu elección en una paleta de color.

Vas a la tienda y te sientes atraído por una amplia variedad de modelos diferentes. No te preocupes, es algo habitual pero lo primero que debes de hacer antes de ponerte a buscar es determinar qué paleta cromática quieres utilizar. Basándote en esta decisión, podrás ir delimitando la búsqueda de tus diseños perfectos.

La paleta elegida no debería incluir más de tres colores, cuatro como mucho (y mejor si son solamente dos o tres). Meter un número más alto de colores diferentes podría dar como resultado un completo caos de tonalidades.

A la hora de escoger los colores intenta que sean complementarios, es decir, los que están colocados de forma opuesta en la rueda del color. Una buena idea es pensar cómo te hacen sentir a ti las diferentes tonalidades. Qué emociones te despiertan. Puedes elegir los azulejos basándote en los matices inspirados por la naturaleza: colores verdes, azules, tierra, etc.

Combina diferentes formatos y escalas

La cerámica es un material cambiante. Tradicional, de siempre, pero también moderno e innovador. Combinar los tamaños y los patrones de los azulejos en una misma estancia es una estrategia genial para aportar dinamismo al conjunto. Puedes mezclar piezas grandes y pequeñas o elegir el mismo patrón pero colocarlos de forma diferente. Como siempre al elegir los azulejos, la moderación se hace necesaria también a la hora de decidir formatos y tamaños. Mezclar más de dos o tres patrones distintos puede resultar excesivo, sobre todo porque tendrás que incluir, además de los azulejos, otros materiales como la madera, por ejemplo, que añadirán variedad y nuevas texturas.

Mezcla diferentes acabados

Esta suele ser una gran idea, siempre y cuando te asegures de que tus elecciones sean prácticas. Puedes combinar unos azulejos esmaltados con otras piezas de textura mate para crear interés y darle dinamismo a la composición. Pero sin dejar de lado la funcionalidad.

Para los suelos, por ejemplo, conviene optar por acabados menos brillantes y más mates que sean antideslizantes. Sin embargo, para espacios como la cocina en los que el suelo se suele manchar con facilidad, quizá sea mejor elegir baldosas satinadas o con algo de brillo en las que la suciedad sea menos evidente. Valora todas las opciones.

Seguir estas cuatro tres reglas básicas a la hora de elegir los azulejos, o al menos tenerlas en cuenta, te ayudará a acertar de pleno.